Juan Mata, dentro del informe de 2008 sobre La lectura en España, que coordina José Antonio Millán, comienza desmontando lo que juzga ideas preconcebidas sobre la lectura en España: afirma que los jóvenes leen más de lo que los titulares "apocalípticos" muestran, y que la sociedad tecnológica no elimina la lectura de sus filas por el mero hecho de serla. Cuestiona, en cambio, que la defensa y promoción de la lectura sea la adecuada en todos los ámbitos, y especialmente en el escolar. Argumenta que en la formación universitaria de los maestros no se da la importancia que merece a la enseñanza de la lectura, que está ausente de la formación de los futuros profesores de Secundaria. Además, opina que apenas existen cursos de formación continua en este sentido y, por otro lado, si bien no parece argumentar adecuadamente sus afirmaciones, pues parece pecar de superficialidad y generalización, en las aulas no se trabaja apenas con situaciones motivadoras de lectura y que potencien las complejas estrategias que la comprensión pone en juego. Se basa en informes como PISA para afirmar que en las escuelas no se practican las destrezas que en dichos informes se evalúan, y critica el que se dedique excesivamente el tiempo a la reflexión gramatical. Dibuja un panorama de las aulas españolas arcaico, pasivo y poco eficaz, y termina mostrando otros sistemas de formación de profesorado europeos donde se plasma un interés por la lectura, en cada uno de ellos de forma diversa.